Carmen Diomira Rodríguez

Por un mundo mas transparente


     Sus contenidos discursivos y narrativos privilegian los sentimientos de nostalgia, de compasión, de una espiritualidad casi mística a veces y de exaltación poética. Para sentir todo eso no basta una mirada distraída y desapegada. Hay que detenerse con atención, y sobre todo con empatía, tratando de que la obra nos hable y de entrar en sintonía con ella, hasta lograr el dialogo, con el cual la obra se completa en nuestra percepción, es decir es uno quien termina la obra.


     A pesar de su juventud la artista no parece haberse propuesto transgresiones ni rupturas de las normas ni de las pautas establecidas en la plástica tradicional. No es una artista conservadora ni conformista, pero tampoco es innovadora ni descriptiva.


     Su paleta, como el alma del artista, no busca las sombras ni se detiene en ellas. Prefiere la claridad a lo sombrío. Se siente, como las flores y las plantas, atraídas por la luz. Y pinta el aire luminoso con limpiez, como una iluminada en estado de gracia, lo cual no deja de ser saludable en estos tiempo sombríos, en lo que esta de moda la pintura sucia y repulsiva.


      Carmen Diomira Rodríguez no pinta por el mero placer de pintar sino para expresar un sentimiento, para que ese sentimiento salga de ella y se registre en el papel. No para explorar una experiencia estética, sino para transcribir una emoción.


      Lo que pretende es que sus obras se sientan plenas de calidez humana, de la propia calidez suya, aunque no se plantea nuevos problemas formales. Los niños que pinta en sus acuarelas no los pinta con la inteligencia de las manzanas de Cézanne, sino con la ternura de una mujer sensible y amorosa.


     Las acuarelas de Carmen Diomira Rodríguez celebrar, unas veces en forma enfática, y otras vigorosa o lirica, la gracia divina del amor, la libertad y de la vida.

Peran Erminy

Resumen Curricular:

Obras |


Image

Carmen Diomira Rodríguez | Isa

DISPONIBLE

Image

Carmen Diomira Rodríguez | Asia

DISPONIBLE